Euskadi hará pruebas de ADN a familias que “atestigüen” tener desaparecidos en la Guerra Civil

El Gobierno vasco, a través del Instituto Gogora, va a lanzar una campaña de recogida de muestras genéticas a todos aquellos que atestigüen que perdieron a un familiar durante la contienda, para cruzarlos con los restos hallados pero sobre todo, de cara a futuras exhumaciones, que el ejecutivo seguirá promoviendo hasta 2020.

Tras las exhumaciones de las fosas que corren a cargo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, los restos óseos obtenidos se trasladan al laboratorio con el fin de ponerles nombre y apellidos. El grupo de investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV) Biomics, ha analizado desde 2002 cerca de 364 restos humanos de 39 fosas del tercio norte del país. Han conseguido desentrañar el perfil genético en el 90% de los huesos analizados, un índice “alto”, más aún teniendo en cuenta que se trata de un ADN muy degradado, detalla su principal investigadora, Marian Martínez de Pancorbo. Sin embargo, lamenta que tras esta compleja tarea no siempre se encuentre a familiares que permitan cerrar el círculo, lo que “es una pena”, zanja.

Hasta ahora solo se recogían las muestras biológicas en casos con “alta probabilidad” de coincidencia con restos de las fosas. En otras comunidades autónomas estas muestras se guardan. Con esta iniciativa pionera se ofrece la posibilidad de extraer el ADN a los familiares directos que lo soliciten, aunque obviamente cuanto más próximo sea el parentesco mayor será la probabilidad de éxito. Debido al paso del tiempo, lo habitual es que quienes reclamen a sus allegados sean sobrinos o nietos y en estos casos, solo se va a trabajar la línea paterna “por una cuestión científica”. Cuando se trate de hijos o hermanos se cruzará la información de varones y mujeres.

Aquellas personas que crean tener un familiar desaparecido en la Guerra Civil podrán solicitar someterse a las pruebas de ADN, para lo cual será suficiente con presentar el libro de familia o la partida de nacimiento del desaparecido en la guerra para acreditar el parentesco, según ha explicado a este diario el Ejecutivo autonómico. Se toman las muestras de huesos -preferentemente de huesos largos- y de dientes para obtener el perfil genético del fallecido y después se coteja con el de sus familiares.

La directora del Instituto Gogora, Aintzane Ezenarro, ha remarcado que el objetivo es ofrecer "todas las vías posibles” pero “siendo conscientes de que eso no quiere decir que vayamos a identificar a todos”. Hasta el momento, en Euskadi se han exhumado 85 restos humanos, de los cuales 46 se han entregado a familiares o ayuntamientos.

LAS PLACAS DE LOS COMBATIENTES, OTRA FORMA DE IDENTIFICACIÓN

El último resto exhumando en el monte Urkulu, en Larrabetzu, el pasado 4 de febrero ha podido ser identificado gracias a la placa de identificación del combatiente, que se encontraba junto a sus restos. Se trata de Nicolás Obregón Abad, combatiente de la CNT, "pero a día de hoy no hemos podido encontrar a la familia". Por ello, ha hecho un llamamiento "a que quien crea que pueda ayudarnos en esa labor se ponga en contacto con Gogora".

La ciencia avanza mientras la memoria se va difuminando hasta agotarse. Para no caer en el olvido, el Gobierno vasco ha decidido ampliar el banco de ADN de desaparecidos y familiares de represaliados durante la Guerra Civil. Es un eslabón más en la tarea de recomponer el pasado y dignificar a las víctimas de la contienda del 36.

Hasta ahora solo se realizaban cuando había "indicios de muy alta probabilidad" de éxito.

http://politica.elpais.com/politica/2017/03/24/actualidad/1490360684_179289.html

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